General, Noticias

Conducción Técnico-Económica como la base para subsistir al COVID-19

La Conducción Técnico-Económica (CTE) va mas allá de ahorrar combustible: es aprovechar al máximo los recursos de los que dispone una empresa de para ser más eficiente, donde la reducción de costos por diésel y mantenimiento son el resultado de una buena elección tecnológica, , expuso Francisco Javier García Osorio, Director de Movilidad y Transporte de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), al encabezar el tercer webinar del 2º Ciclo de Conferencias CANACAR: Conducción Técnico Económica y la Competitividad.

El directivo expuso que este es un rubro que ha evolucionado a través de los años. No obstante, en momentos como el actual, debe tratarse como asunto urgente para sobrevivir.

“La CTE es una estrategia y se compone de 3 factores: la tecnología, la operación y la gestión de la flota. El operador no es el único responsable de la eficiencia energética”, dijo.

Sobre el rubro tecnológico expuso que el principio básico de la eficiencia energética tiene que ver con operar adecuadamente los elementos necesarios para vencer las resistencias al avance del vehículo. “A una gran velocidad en carretera pueden resultar perdidas de hasta 50% de la eficiencia energética. Debemos cuidar la circulación del aire, el rodamiento al piso, así como el peso de la unidad y la carga”.

Para aprovechar al máximo los vehículos, el directivo expuso que es importante conocer las tres curvas características de potencia, toque y consumo de combustible. “El proveedor debe facilitar esa ficha técnica, conocer el torque y las revoluciones por minuto es crucial para determinar el vehículo adecuado según la ruta y la carga”, dijo.

Respecto a la operación, el experto hablo de que la capacitación de los operadores es la clave. Para pasar de la ingeniería del motor a la operación del camión, el primer paso es sensibilizar al conductor sobre los beneficios de las técnicas y buenas prácticas de manejo. “No solo es ahorro económico, es seguridad, desarrollo profesional y menos emisiones”, abundó García.

Acercar los principios de la física al operador es importante, por lo que conocer la Zona Verde (rango de operación adecuado), triángulo de fuego (energía obtenida de la quema de combustible); pie de pluma (dosificación del combustible), y conservación de la cantidad de movimiento (rendimiento constante del vehículo a cierta velocidad), determinará un óptimo aprovechamiento del motor, del camión, así como ahorros de mantenimiento.

Respecto a la Gestión de la Flota, el experto dejó claro que el rol del administrador de la flota es decidir y dar seguimiento a factores clave como la eficiencia de conductores, definición de rutas, análisis de tipos de carga, investigación e implementación de nuevas tecnologías, incluso la selección vehicular. Según información de la American Trucking Associations el mayor ahorro en consumo de combustible lo logran los buenos administradores de flotas, hasta 35% de ahorro.

“Lo más importante de la CTE es que nos va a proporcionar condiciones adecuadas en la operación y manejo de las unidades Eso debe ser lo mas importante y hay que transmitirlo a operadores. Y los beneficios no son solo económicos, sino que se fortalece la seguridad y esa combinación hace que las flotas sean más competitivas”, concluyó Osorio.

Enrique González Muñoz, presidente nacional de CANACAR enfatizo que, en promedio, el consumo de diésel representa entre 30 y 35% de los gastos fijos de las empresas “La diferencia está en que todas topemos del 30% para abajo y no del 35% hacia arriba. En CANACAR somos promotores de las buenas practicas y por eso trazamos eventos para que las decisiones de los socios sean mejores. La grandeza de las empresas debería medirse en función de la eficiencia y no de la cantidad de camiones”, dijo.

Finalmente, José Refugio Muñoz López, vicepresidente ejecutivo de CANACAR consideró que la conducción técnico-económica puede ser un asunto de vida o muerte para las micro y pequeñas empresas. “Quiero resaltar que no es responsabilidad exclusiva de conductores, sino que este proceso se inicia desde el momento en que seleccionamos el vehículo y las herramientas tecnológicas para ser mejores”, asestó.